En estas Fiestas Patrias 2022 hay varias celebraciones y fondas cerca de Santiago, para celebrar y salir a tomar aire limpio.
Las razones son varias y una de las principales es el lugar en que se realiza, el Parque El Trapiche, un pulmón verde extenso, de más de 20 hectáreas, donde se desplegará esta celebración familiar y al aire libre. Además, tienen un precio módico de $ 2.000 para todos los públicos. Ese es el nombre de la celebración que debuta en la comuna de la Región de Valparaíso, ubicada a una hora de Santiago y que es un destino ideal para estos días feriados. Además, la entrada tendrá un valor muy accesible, de $ 1.000, un precio simbólico y que la convierte en una de las fondas más económicas que se realizarán este 18. Es la fiesta costumbrista que se hará los días 16, 17 y 18 de septiembre en la Medialuna El Paico, a un costado de la salida a El Monte de la Ruta 78. La celebración dieciochera que se realiza en la ciudad de Talagante, a 40 minutos de la capital, y que organizan la municipalidad en conjunto con la corporación cultural.
Entre tragos de chicha, buñuelos fritos y pies de zamacueca, desde el período colonial el pueblo se recreaba en fondas, ramadas y chinganas.
“La costumbre era que el Presidente de la República salía de la elipse del Parque O’Higgins e iba a visitar las fondas. Fue hacia la década de los gobiernos radicales en que la cueca se institucionalizó y adquirió la coreografía que conocemos hoy, con los pasos, media vuelta y el “8″. “Fue entre 1920-1950 cuando se afirmó el concepto de la fonda, el campeonato de cueca, el huaso y con la china, como los íconos de la identidad nacional -señala Donoso-. Llama la atención de que el Estado republicano lo compró para que fuera el lugar en el que se pasara revista de inspección a las tropas”. En la ocasión, el trago que se bebía de forma preferente era la chicha. Un consejo de Andrés Bello, el célebre sabio venezolano, fue el que motivó a Diego Portales a impulsar la prohibición de las chinganas en 1836. Mientras que, en las municipalidades del Norte Chico, carentes de caudales, las fondas y chinganas tenían una aceptación solapada, debido a que pagaban algunos derechos por su instalación y aportaban a engrosar las débiles arcas municipales”. “El discurso de la élite y de los agentes estatales era unívoco, en tanto, estos lugares de transgresión fueron perseguidos y cuestionados durante el siglo XIX como parte de un proceso de disciplinamiento cultural que buscaba erradicar todo lo que tuviese presencia popular, indígena o negra”, detalla Milton Godoy. En efecto, se ha podido constatar que las festividades celebradas en la plaza mayor y sus alrededores continuaban por varios días más en un llano ubicado en el sector sur de la capital”. “Ambos espacios de sociabilidad eran característicos de los sectores populares durante la colonia y persistieron en el siglo XIX y XX. Las fondas y ramadas eran lugares similares, aunque las primeras eran características de los espacios rurales donde se instalaban estos establecimientos para vender comida y alcohol a la vera de los caminos, siendo ampliamente concurridos por el peonaje. Ahora símbolos del “18”, estos espacios de sociabilidad popular iban más allá de las fiestas patrias y en su momento generaron tensión con la autoridad, que veía en ellas espacios de conflicto y desorden.