El Manchester City aprobó raspado la prueba de fuego de jugar sin Erling Haaland, tocado desde el duelo contra el Borussia Dortmund.
Si bien los 'foxes' casi empatan en un voleón de Tielemans que entre el larguero y Ederson se encargaron de sacar, luego no hubo gran cosa. En concreto, Ward y Ederson solo tuvieron que hacer una intervención cada uno antes de que De Bruyne se sacara de la chistera un golazo sin adjetivos justo al salir de los vestuarios. Eso, sumado a una circulación que pudo ser algo más rápida pero no lo fue, el primer tiempo se redujo a una infinidad de centros que sin Haaland en el área eran caramelos para Amartey, Faes y Söyüncü. No le ayudó el tipo de partido y tampoco que el City no estuvo nada brillante. Una victoria por la mínima ante el Leicester (0-1) y gracias a una auténtica barbaridad de De Bruyne no fue algo demasiado alentador para un equipo que parece demostrar tener dependencia de sus dos cracks. Por momentos pareció que el partido se abriría, con un City más cómodo y un Leicester que con el tiempo se tenía que estirar, pero no salió como se esperaba.