El pasado 1 de enero arranqué el curso cinematográfico 2023 hablando sobre la divertidísima 'Operación Fortune: El gran engaño', la última película del...
Esta guinda en el pastel endulza una experiencia que entraría dentro del cajón de las películas de Schrodinger: sorprende en la mayor parte de su desarrollo, en sus juegos formales y en su exhibición de pulso y contención mientras que, al mismo tiempo, no lo hace en absoluto cuando caemos en cuenta de que es una obra de un M. Night Shyamalan ha abrazado esta misma tendencia con su estimable 'Llaman a la puerta'; un relato apocalíptico en clave minimalista con el que el indio condensa el fin del mundo —o no— en el interior de una cabaña sirviéndose de un puñado de personajes, una puesta en escena impecable, una gestión del suspense tan lúcida como de costumbre y de la espiritualidad marca de la casa. Una colección de personalidades tan peculiares como cabría esperar impulsadas por las interpretaciones de Jonathan Groff, Ben Aldridge y un Dave Bautista que continúa reivindicando su talento más allá de los superhéroes y la acción.
M. Night Shyamalan es un jugador que rara vez se va ponchado sin batear, y eso se agradece. Sus películas pueden llegar a ser ridículas y hasta desastrosas ...
La ausencia de giros descarados o violencia gratuita (muchas veces presentes en películas de Shyamalan) juegan a favor de una historia elevada por una destacada dirección y el comprometido trabajo del elenco entero. Como muchas otras películas de Shyamalan, “Llaman a la puerta” propone una premisa extravagante, la coloca en un escenario íntimo y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Afortunadamente, su nueva producción “Llaman a la puerta” (Knock at the Cabin) no es un strike, sino un batazo, y qué tan lejos llegue la pelota probablemente dependa de tu gusto por su estilo.
Además, que será un asesinato imperdonable por una causa mayor. Ambas cosas se mezclan, en una premisa brutal. Andrew (Jonathan Groff) y Eric (William Ragsdale) ...
Se llame amor o predicción, el desastre avanza a través de lo que conferimos importancia y lo que sostiene nuestra forma de entender lo que consideramos valioso. A través de la urgencia de proteger de los padres y el instinto de supervivencia de cada personaje involucrado en el dilema. Incluso, la idea de víctimas sometidas a un tipo de amenaza de la que no pueden escapar. Un punto ambiguo que el realizador mantiene a través de los límites sofocantes de la cabaña titular. Al mismo tiempo, la percepción de un suceso sobrenatural, como un escenario en el que se desencadenan hechos más relevantes. De la misma forma, su nueva premisa se aleja de lo obvio y apunta a un mensaje acerca de lo que podemos hacer por una causa mayor, que transmite, incluso a pesar de sus dificultades. Pero en Llaman a la puerta, lo recupera y convierte al argumento en un experimento que se basa en mezclar ritmos y tonos. Una y otra vez, la trama deja claro que se trata de un voto de profunda confianza en lo desconocido. Muy cercana al tono y a la forma de los primeros films del director, Llaman a la puerta es un thriller bien construido y narrado de manera cuidadosa. Nadie podría imaginar que serían capaces de secuestrar a un trío de rehenes y conminarles a inmolarse por un mandato divino. El grupo, encabezado por Leonard, llega a pie a la cabaña y detalla, con minuciosa devoción, lo que habrá que pasar. El grupo deja claro que no se trata de un crimen o un impulso homicida, sino una responsabilidad moral.
La película, basada en la novela 'La cabaña del fin del mundo' muestra muchas de las virtudes que han convertido al realizador indio en un director de culto ...
Llaman a la puerta es una película bien rodada e interpretada, con momentos intensos y con una historia fantástica que entretiene durante una hora y cuarenta. Todas ellas son fruto de las decisiones de los secuestrados y presentadas como inexorables, el problema es que Shyalaman no logra que el espectador se implique emocionalmente en ellas y tiende a presenciar todo como observador imparcial. Excepcional trabajo de Ben Aldrige, en el papel de ‘papá Andrew’ cuya intensidad sujeta toda la cinta, también es destacable a Kristein Cui en el rol de hija adopta y un Dave Bautista que vuelve a demostrar que es mucho más que un armario empotrado. Night Shyamalan, para los primeros volverán a encontrarse con una historia fantástica en la que el apocalipsis se desata sobre la Tierra y en la que buscarán en cada plano señales de lo que ven no es lo que parece. El resultado el de siempre, vuelve a sorprender con un final que muchos espectadores no esperan por su anterior trayectoria. Un detalle por allí, un diálogo por acá, algunos indicios evidentes y otros que no lo son tanto o que incluso caemos en la sugestión de que tienen un significado más allá de su propia existencia.
El director de 'El sexto sentido' bucea otra vez en las obsesiones y equívocos del presente con esta parábola sobre el fanatismo y nuestro papel para evitar ...
[la serie Servant](https://elpais.com/television/2022-01-19/m-night-shyamalan-servant-ha-supuesto-reinvencion-y-revitalizacion-en-mi-carrera.html), en la que Shyamalan participa como productor ejecutivo y director de varios capítulos, Llaman a la puerta funciona como un tablero de mesa con pocas fichas movidas por el poder oscuro de una fuerza misteriosa. El desconcertante personaje que interpreta Dave Bautista, ese actor y luchador profesional que parece salido de un reality en horario nocturno y sirve Shyamalan para homenajear el mito de Frankenstein, lleva la batuta de un delirio con mística de telediario. A través de siete personajes y casi un único espacio, la película arranca con una niña de ocho años en medio de un bosque cazando saltamontes para meterlos en un bote de cristal. [Si en su anterior película, Tiempo](https://elpais.com/cultura/2021-07-31/el-cine-contemporaneo-juega-con-el-tiempo.html#?rel=mas_sumario), se detenía en una obsesión universal que en algunas sociedades roza lo grotesco, el terror a envejecer y al paso del tiempo, en su nueva propuesta, Llaman a la puerta, apunta a esa psicosis colectiva que, aupada por la tecnología, corre como la pólvora: la inminencia del apocalipsis. Con su habitual pulso narrativo, que incluso logra que no chirríen demasiado una serie de flashbacks sobre la familia protagonista, Shyamalan asume una vez más su papel de cuentacuentos y, de la mano de esa imagen inicial de la naturaleza secuestrada, se adentra en un juego simbólico con el telón de fondo del fin del mundo. Night Shyamalan](https://elpais.com/cultura/2023-02-01/m-night-shyamalan-yo-trafico-con-el-misterio.html) suelen navegar entre misterios y dilemas morales que conectan con las patologías de la sociedad contemporánea.
Desde el El sexto sentido de 1999 hasta la serie Servant de Apple TV, recientemente estrenada, M. Night Shyamalan se ha ganado la reputación de sorprender ...
Llaman a la puerta está recomendada para mayores de 16 años por su violencia y lenguaje. Llaman a la puerta cuenta con un guion escrito por M. La última película del guionista y director, Llaman a la puerta, se adentra en los bosques en una historia apocalíptica con rehenes.
M. Night Shyamalan estrena Llaman a la puerta, su próxima gran obra. Dave Bautista y Rupert Grint alinean como protagonistas.
Y luego dijeron: “Realmente creemos en lo que acabas de decir”. Aunque ha trabajado en algunos filmes de acción y más, el exluchador debutará en el terror psicológico con Llaman a la puerta, la próxima película de M. Y le dije: “Te apoyo totalmente y te deseo lo mejor”. Tengo un guión gráfico durante tres meses, y luego tenemos la preproducción, y luego filmarlo y editarlo durante el tiempo que pueda, cada segundo”, confesó el cineasta. Y creo mi audiencia, no me gustaría que experimentaran eso”. Diría que las tres horas, cuatro horas antes de dejar mis lápices en Llaman a la puerta, agregué una línea más. Y creo que ustedes están en lo cierto, de verdad. “Acabo de terminar Llaman a la puerta. Aunque se conoce mucho de la trama, el creativo reveló los secretos detrás de la producción. El director se basó en la novela homónima de Paul G. Dave Bautista y Rupert Grint alinean en la primera fila como protagonistas. Night Shyamalan estrena Llaman a la puerta, su próxima gran obra.
El director de "Sexto Sentido" en esta ocasión confronta al sacrificio con el fin de un mundo para gestar una fábula contemporánea que busca poner en jaque ...
Su propuesta es muy simple, pero su conexión depende de que la audiencia esté dispuesta a abrazar a planteamientos tan extraños como los que pone sobre la mesa esta fábula apocalíptica, conectando con el sacrificio que continuamente pone en jaque a los protagonistas. Más aún, a pesar de que los extraños plantean que no quieren hacer daño a la familia, sus propias acciones reflejan que hay cosas que no cuadran del todo en las circunstancias que propiciaron el encuentro de todos los involucrados. Es ahí en donde entra a jugar otro factor relevante: los padres de Wen son una pareja homosexual y sus experiencias previas los llevan a temer que en el fondo de todo el peligro hay un odio homofóbico.
Con 'Llaman a la puerta', M. Night Shyamalan corrobora que ha encontrado un espacio muy cómodo en el que desarrollar proyectos a su gusto.
La puesta en escena de 'Llaman a la puerta' es, como siempre en el director, exquisita, y juega a menudo con los trampantojos en la composición, la banda sonora, con una edición sin estridencias que establece una atmósfera de extrañamiento casi sobrenatural. Con prácticamente siete actores y un único escenario -la sala principal de la cabaña de los protagonistas- Shyamalan compone una situación tensa inspirada en el libro de Paul Tremblay que llegó a España bajo el título 'La cabaña del fin del mundo'. Y con un final que no juega al giro inesperado sino a la conclusión dramáticamente coherente. 'Llaman a la puerta' mantiene el tono coherente de este tramo final de su cine: una película pequeña, concisa y directa, y que supura estilo Shyamalan por los cuatro costados. Y pondrán a nuestros protagonistas y su hija bajo unas pruebas con las que tendrán que impedir la catástrofe. Quizás los primeros años de su trayectoria se vieron excesivamente marcados por el apabullante éxito de 'El sexto sentido', lo que le llevó a firmar películas excelentes (casi todas las del primer tramo de su carrera), pero acabó perdiendo el rumbo con fantasías inocuas como 'La joven del agua' o superproducciones sin personalidad.