Con su ritmo pausado, nadie lo diría. Dando zancadas en una cinta de correr AssaultRunner en un gimnasio comercial en la Ruta Estatal 1, la Pacific Coast ...
Hazlo con unas mancuernas a la altura de las caderas. La espondilitis anquilosante se ceba con los huesos de la pelvis y es por eso que Reynolds se centra mucho en las articulaciones de la cadera. Sube de manera explosiva y haz una prensa por encima de la cabeza con las mancuernas. “Es una hora y media de dolor a cambio de un día sin dolor”, dice. Sube de nuevo y salta; eso es una repetición. Ha eliminado prácticamente los alimentos procesados, las carnes rojas y los lácteos de su dieta y ha introducido verduras, frutas, pollo y pescado que le ayudan con la inflamación. Sí, se pasa hasta las 2 de la mañana tocando, pero el día siguiente a las 9 ya está en el gimnasio. Baja a una sentadilla y luego sube; eso es una repetición. “Me gusta entrenar todos los días, la estructura me ayuda a mejorar”. De ahí su presencia esta mañana, y la mayoría de mañanas, en Malibu Fitness, un centro con décadas a sus espaldas donde los locales vienen a levantar peso, montar en bici, dar puñetazos y sudar. El tratamiento estándar de estas enfermedades son pastillas inmunosupresoras a puñados, pastillas que acaban con la fuerza de Reynolds y le dejan a merced de resfriados, gripes y sinusitis, algo terrible para alguien cuya carrera depende de su voz de tenor dramático. Dando zancadas en una cinta de correr AssaultRunner en un gimnasio comercial en la Ruta Estatal 1, la Pacific Coast Highway, el cantante de 1,95 m y 93 kg parece tranquilo y relajado.