Desde que John Huston y Gregory Peck rodaran Moby Dick, justo ahí delante, Chano, que entonces era un niño, se encariñó con las ballenas. Pudo ver de cerca el ...
Mientras el Sol comenzaba a asomar sobre la línea del horizonte miró embelesado a tierra y vió flotar de nuevo a la ballena. El chorro de agua cayó sobre su cara y el ojo, del tamaño de su mano, lo saludó con el guiño que repetía cada día. Salió temprano de la falda de la Isleta.